El primer libro de cocina

¿Sabes quien escribió el primer libro de cocina?

Hoy celebramos el Día Internacional del Libro y curioseando por la historia hemos encontrado cual fue el primer libro de cocina escrito en Occidente

El primer libro de cocina conocido se denomina “Apicius” y es un manuscrito similar a un recetario medieval.

Su nombre parece ser que hace referencia a Marcus Gavius Apicius, cocinero romano en el reinado de Tiberio a principios del siglo I aunque otras investigaciones apuntan a un término que hacía referencia al concepto de comer platos de lujo en exceso o a un banquete de calidad

Este preciado manuscrito se conserva tras su restauración en la Colección de Cocina Margaret Barclay Wilson de la Academia de Medicina de Nueva York. Fue escrito en un monasterio de Fulda, una ciudad al centro de la actual Alemania, en el año 803 lo que lo convierte en el libro de cocina más antiguo de Occidente.

Está principalmente redactado en latín, aunque también se encuentran algunos términos en griego.Se trata de una compilación de pócimas médicas y recetas de cocina escritas a mano sobre el papel y en la Ciudad del Vaticano se conserva una copia que difiere de la original por su colorido.
El Apicius cobró gran popularidad y fue uno de los primeros libros en imprimirse, de ahí que la primera edición se encontrara en Milán en 1498.

El manuscrito recoge cerca de 500 recetas mediterráneas. Principalmente platos griegos que los romanos adaptaron a su paladar.

Algunas de las preparaciones de plato fuerte que destacan en el documento son cordero con cilantro o pepino con salsa de menta; de postre aparecen las frituras de masa con miel; y para beber, una serie de tragos a base de ajenjo romano o de vino, con miel o especias. Puesto que los refrigeradores no existían, en el libro se comparten algunos consejos para la conservación de pescado frito, cortezas de carne, trufas o zarzamoras.

Se cree que sus recetas se escribieron por y para cocineros, ya que solo se indican los ingredientes de los platos, sin cantidades ni instrucciones de elaboración. Además, varias recetas incluyen ingredientes caros y necesarios para creaciones de más dificultad; las especias traídas de Asia, como el jengibre, la pimienta, la canela, la nuez moscada o el clavo eran algunos de ellos. Sin embargo, tampoco faltan opciones populares que un ciudadano romano no pudiera preparar.